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¿Que ocurre cuando se deja de hacer deporte?

¿Que ocurre cuando se deja de hacer deporte?

Dejarlo de manera drástica siempre es contraproducente

¿Qué ocurre cuando se deja de hacer deporte?

dejar de hacer deporte

Dejar el entrenamiento regular de manera drástica siempre es contraproducente.

(10-3-2017). ¿Llevas tiempo sin entrenar? ¿Has perdido la motivación y has optado por llevar una vida sedentaria sin practicar deporte? Si es así, deberías saber los efectos de abandonar la actividad física sobre tu cuerpo y organismo.

Adrián Yestes técnico Duet Sports Esplugues

Adrián Yestes, responsable de procesos deportivos en Grupo Duet.

En líneas generales, no todo el mundo que deja de hacer deporte acusa los cambios al mismo tiempo. Como comenta Adrián Yeste, responsable de procesos deportivos del Grupo Duet, “el carácter de la actividad a la que nos hayamos entregado, los años en la práctica de la misma, la edad y, por supuesto, nuestra genética, influyen decisivamente. Tenemos que tener en cuenta que no todo el mundo gana o pierde la condición física que haya alcanzado durante un tiempo determinado al mismo ritmo. Es más, la pérdida o ganancia no es tampoco notable del mismo modo en todas las capacidades físicas”.

Partiendo, por tanto, de la base de que todos los cuerpos son diferentes y de la capacidad física que se haya entrenado, según Adrián “una persona que realice de dos a tres sesiones de entrenamiento semanales basadas en un trabajo cardiovascular de intensidad moderada y de tonificación, podrá notar la pérdida de la forma física de manera notable pasadas aproximadamente 3-4 semanas”.

PRINCIPALES EFECTOS

Dejar la actividad física o el deporte que se practicaba a diario o con determinada periodicidad semanal conlleva que nuestro cuerpo y organismo empiece a notarlo a nivel cardiorrespiratorio, de fuerza, resistencia, elasticidad, a nivel muscular y articular, metabólico e incluso emocional.

– Efectos cardiorrespiratorios: Como explica Yeste, “la persona padecerá una pérdida de las bondades que conllevaba la práctica asidua de ejercicio y se traducirá en que aparecerá la fatiga más rápidamente en el transcurso del día. También la frecuencia cardiaca se verá incrementada en las actividades más cotidianas como subir escaleras, subir calle arriba o cargar con la compra”.

– Efectos sobre la fuerza y la resistencia: En este caso, ambas capacidades se ven afectadas negativamente. La pérdida será inevitable porque como argumenta el responsable de proceso de deportivos de Grupo Duet, “el organismo es una unidad que busca la optimización en todo momento. Cuando el entorno no provee de los estímulos que mantenían los niveles de fuerza y resistencia anteriores, éstos disminuyen para adecuarse a la nueva rutina del día a día”.

– Efectos sobre la elasticidad: Es una de las capacidades que se pierde a mayor velocidad, sobre todo en los hombres. “Al verse afectada, dificulta al músculo el volver al estado de relajación después de la contracción. Puede derivar en contracturas musculares y disminución del rango de movimiento”, explica Adrián.

– Efectos a nivel muscular y articular: El músculo deja de recibir el estimulo de superar una resistencia y comienza a atrofiarse y a perder fuerza. “Para el cuerpo, mantener el mismo índice de masa muscular que cuando se hacía ejercicio es algo innecesario ya que conlleva una inversión energética importante”, precisa el especialista.

En cualquier caso, el tiempo que transcurre para que los músculos se atrofien por desuso es variable y, como explica el técnico, “dependerá de la actividad laboral de la persona, de sus hábitos alimenticios, su edad, del estado previo a dicho parón y de su genética. Lo que sí se puede afirmar es que los efectos de la ausencia de ejercicio pueden ser palpables a nivel muscular entre las 4 y 8 semanas de inactividad”.

En cuanto a las articulaciones, el ejercicio ayuda a llevar una gran cantidad de nutrientes a sus complejas estructuras para mantenerlas en buen estado. “Estos niveles óptimos de funcionalidad”, comenta Adrián, “se ven deteriorados cuando dejamos de hacer ejercicio al perderse lubricación interarticular”.

– Efectos metabólicos: El hecho de que una persona esté acostumbrada a saciarse con una determinada cantidad de alimentados, hará que siga ingiriendo la misma cantidad y que, por otro lado, no se estén quemando todas esas calorías. “El resultado es que el metabolismo trabaja a un ritmo inferior y al final acabamos almacenando energía y aumentando nuestro peso”, confirma Yeste.

– Efectos emocionales: Es bien sabido que la práctica regular de ejercicio físico contribuye al bienestar psicológico debido al efecto de las hormonas responsables del placer y motivación (dopamina), de las que regulan el estado anímico (serotonina) y de las que provocan sensación de bienestar (endorfinas). Como argumenta el especialista, “la ausencia de estas substancias en nuestro organismo pueden tener un efecto negativo en nuestra calidad de vida”.

CÓMO VOLVER A ENTRENAR

Como queda demostrado, dejar el entrenamiento regular y el deporte de manera drástica siempre es contraproducente. Ahora bien, en el caso de que se quiera retomar después de un periodo prolongado de inactividad, ¿cómo debería hacerse?.

En estos casos, como se explica desde Grupo Duet, es muy importante el control de la intensidad y del volumen de los primeros entrenamiento. “La persona guarda el recuerdo de su mejor momento y el anhelo de alcanzarlo de nuevo rápidamente puede provocar alguna lesión o accidente por no estar adaptado todavía.” La periodización será, como siempre, sumamente importante.

Más información: www.duetsports.com

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